Estamos a punto de cerrar el 2025. Es el momento en que revisas tus números, tus metas alcanzadas y las que quedaron pendientes.
Tal vez trabajaste más duro que nunca este año. Tal vez lanzaste ese proyecto, hiciste el networking y cumpliste con la estrategia. Y aun así, al ver tu cuenta bancaria, sientes que el resultado no corresponde con el esfuerzo. Sientes un techo de cristal invisible.
¿Y si te dijera que tu bloqueo no es la economía, ni el mercado, ni la competencia?
La carencia no es un destino; es una programación. Y la mejor noticia para cerrar este año es que cualquier software se puede desinstalar. Si quieres que el 2026 sea el año de tu expansión financiera, primero debemos hackear la mentalidad de escasez que te enseñaron a cargar.
La auditoría invisible: ¿qué información estás cargando?
Solemos culpar a factores externos: “la economía está lenta”, “en mi industria no se paga bien”, “nadie tiene dinero”.
Pero si miras a tu alrededor, verás a mujeres en tu mismo país, en tu misma industria e incluso con menos estudios que tú, generando fortunas. ¿Tienen suerte? No. Tienen una programación distinta.
La abundancia no responde a tu necesidad, responde a tu resonancia. Si tú vibras en “lucha y sacrificio”, el universo te dará más lucha y sacrificio.
Para este cierre de año, quiero que pongas tus creencias bajo el microscopio. ¿Te suenan familiares estas frases?
- “El dinero cuesta mucho ganarlo”.
- “Para ser exitosa hay que sacrificar a la familia”.
- “Vengo de abajo, a mí nadie me regala nada”.
Estas frases son virus en tu sistema operativo. Si crees que el dinero es difícil, tu cerebro (a través de tu Sistema Reticular Activo) buscará pruebas constantes para darte la razón.
Los 3 anclajes de la escasez (y cómo soltarlos antes de las 12 uvas)
Para recibir el Año Nuevo ligera, necesitas soltar el lastre de tres fuentes principales:
1. Tu herencia cultural (El “sufrimiento latino”) Seamos honestas: nuestra cultura latina a menudo glorifica el sacrificio. Nos enseñaron que la mujer “buena” es la que sufre por los demás y que la ambición es egoísta.
- Tu tarea para 2026: Rompe el pacto de lealtad con el sufrimiento. Entiende que tu prosperidad no te hace mala; te hace capaz de ayudar más.
2. Tu lealtad familiar (El ADN financiero) ¿Qué se decía del dinero en tu mesa cuando eras niña? ¿Era motivo de peleas? ¿Era un tema tabú? Muchas veces, nos mantenemos en la escasez por una lealtad inconsciente a nuestros padres: “Si ellos no tuvieron, yo no tengo derecho a tener tanto”.
- Tu tarea para 2026: Honra a tus ancestros siendo abundante. Tu éxito sana tu linaje, no lo ofende.
3. Tu entorno actual (El contagio) Dime con quién brindas y te diré cuánto facturas. Si tus amigas y colegas solo hablan de crisis, deudas y quejas, estás nadando en aguas contaminadas.
- Tu tarea para 2026: Eleva tu círculo. Busca mentoras y colegas que normalicen el éxito, no la queja.
El protocolo de abundancia para el 2026
Ya identificaste el bloqueo. Ahora, ¿cómo instalamos el nuevo software? No basta con “pensar positivo”. Necesitas coherencia cuántica.
Para materializar un 2026 abundante, necesitas alinear 4 pilares:
- Tu lenguaje (La profecía autocumplida): Elimina la palabra “lucha” y “poco a poco” de tu vocabulario. Tu subconsciente es literal. Si dices “estoy en la lucha”, seguirás luchando. Empieza a hablar de “crecimiento”, “expansión” y “oportunidad”.
- Tu emoción (La señal wifi): La carencia se siente como ansiedad en el estómago. La abundancia se siente como gratitud y paz. No puedes atraer riqueza desde la angustia. Practica la gratitud antes de recibir. Agradece los clientes que ya vienen en camino.
- Tu acción (La validación): La “vagancia espiritual” no funciona. No puedes meditar y esperar el cheque. La abundancia requiere acción masiva e inspirada. Si quieres ser próspera, compórtate como una mujer próspera hoy. ¿Cómo vestiría, hablaría y decidiría la versión millonaria de ti? Hazlo ahora.
- Tu merecimiento (La puerta de entrada): Este es el más difícil. Tienes que creer, en lo profundo de tus células, que mereces todo lo bueno. No porque trabajes mucho, sino porque existes.
Este 31 de diciembre, no pidas deseos. Establece intenciones.
Deja de esperar que el gobierno cambie, que la economía mejore o que alguien te descubra. La abundancia es un estado del ser. Si tú cambias, tu realidad financiera no tendrá otra opción que reacomodarse para igualar tu nueva vibración.
El 2026 no es un año para “ver qué pasa”. Es el año para reclamar la prosperidad que siempre te ha pertenecido. La puerta está abierta. ¿Entras?
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