Compartir es un acto de servicio

Por. Karla Yunnuen

No me creerías si te dijera cuánto tiempo postergué escribir cosas que me hicieran sentido a mí y, en general hacer cosas que me hicieran feliz a mí. Ya te conté que el año pasado tuve un año, por decir lo menos, «de la chingada» emocional y mentalmente.

¿Cuántas veces has dicho: «Tengo la idea, pero aún no estoy lista»? Yo fui esa persona. Estaba a una certificación, a un taller o a una sesión más de «estar lista», pensando que debía tener una versión terminada de mí misma. La realidad es que las personas están buscando humanos que entiendan los procesos, no IAs que lo hagan perfecto.

Aunque parezca un cliché, el miedo, las dudas y la incertidumbre nunca te abandonan. Es probable que pienses: «Esto ya lo escribió alguien más», «Fulanita ya dio un curso similar», «Ella habla más bonito que yo». ¡Uff! Yo tengo muchas y muy buenas excusas, pero el silencio estaba oxidando mi visión y mi valor. Puede ser que no a todos les guste lo que digo, pero si una sola persona se siente identificada conmigo, eso —justamente eso— ya es un acto de servicio.

«No estoy lista» y «no es el momento» fueron mis mejores aliadas para no hacer lo que quería: escribir y compartirlo.

Entendí una cosa: el hábito vence a la inspiración. Y te preguntarás: «Karla, ¿para qué me cuentas esto?». Porque sé que si estás aquí, estás postergando algo… Sosteniendo una excusa maravillosamente creíble para no empezar. Te entiendo; a mí, se me siguen ocurriendo muchas. Pero hoy tengo 13 nuevas suscriptoras a mi sección y ellas están aquí por algo. Mi promesa es fue y es clara: compartir mi imperfección para conocernos y seguir creciendo.

Si tu mayor temor es: «¿Qué puedo decir o escribir que no se haya dicho ya?», mi respuesta es simple: nadie lo ha vivido como tú. Los «fracasos» son un activo al que generalmente le damos un peso demasiado negativo, pero las mejores lecciones han venido de lo que no salió bien, ¿a poco no? Aprendimos cómo no hacerlo. Con esto no te digo que tu experiencia «enseñará» algo a alguien —porque cada individuo genera sus propios aprendizajes—, pero sabrán que una «loca» como tú lo intentó. Eso le da permiso a la otra persona de intentarlo también y de saber que si no acierta, existen otros caminos. Habitar tu historia con honestidad es honrar tu imperfección y de eso debes sentirte mucho muy orgullosa.

¿Qué se va a llevar la persona que te lea o te escuche? No te hagas esta pregunta desde el ego o la victimización.

Quien te dedica su tiempo te regala algo sumamente valioso: su atención. Por ese simple acto, no puedes negarle la constancia. Prioriza la utilidad de tu contenido por encima de la aprobación. No necesitas que alguien «apruebe» tu idea. Lo mejor con lo que se puede quedar tu audiencia es con una nueva pregunta, un cambio de perspectiva, una apertura hacia algo de lo que no tenía idea, incluso con una duda más elevada.

Ves, ni siquiera necesitas resolver un problema; tu audiencia solo necesita desbloquear un nivel de consciencia. Somos seres evolutivos. De verdad, ¿quién nos hizo tanto daño para hacernos pensar que un servicio o charla motivacional nos iba a convertir en un «producto terminado»? ¿Pooor?

El autoliderazgo no se pide, se ejerce. Si tienes una idea que te da vueltas en la cabeza, esa es la señal de que ya estás lista.

Con cariño y alegría,

Karla Yunnuen, la miedosa más valiente.
#QueCorranLosDemás

P.D. La oportunidad no espera que seas experta… Tomar la oportunidad te hará experta en el camino


Discover more from Revista Marka

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Discover more from Revista Marka

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading