En el mundo del emprendimiento, no gana el que tiene la mejor idea. Gana el que más resiste.
Solemos asociar la “resiliencia” con la capacidad de superar grandes traumas, pero en el ecosistema de negocios actual, la resiliencia es algo que se ejercita a diario.
Es la fuerza mental que necesitas para empezar cuando te paraliza el miedo al qué dirán. Es la entereza para levantarte después de que tu primer (o segundo) negocio fracase. Y, sobre todo, es la agilidad para adaptarte cuando un cambio tecnológico, como la inteligencia artificial, amenaza con hacer obsoleto todo lo que sabías.
La resiliencia es la diferencia entre ser una víctima de las circunstancias del mercado y ser el protagonista de tu destino profesional. Nadie elige los vaivenes de la economía o la llegada de una nueva tecnología, pero sí podemos elegir cómo respondemos.
La Resiliencia contra la Parálisis (El Miedo a Empezar)
El primer gran reto no es el fracaso, es el miedo a él.
Muchos sueños mueren en la etapa de “análisis”. La resiliencia aquí se manifiesta como acción . Las personas que se paralizan se instalan en la queja o en la autocompasión: “el mercado está saturado”, “no tengo suficiente capital”, “no sé por dónde empezar”.
El emprendedor resiliente, aun con miedo, actúa. Sabe que es imposible tener todas las respuestas. En lugar de buscar la perfección, busca el progreso. Tiene una gran disposición para soñar, pero una voluntad aún mayor para poner la primera piedra, aunque sea imperfecta.
La Resiliencia ante la Obsolescencia (El Reto Tecnológico)
El segundo reto es el cambio constante. “Así es como siempre lo he hecho” es la frase más peligrosa en los negocios.
Vemos cómo irrumpen nuevas plataformas o tecnologías (como la IA), y la reacción instintiva puede ser el rechazo o el pánico. Es fácil estancarse en el “hubiera” (“si el mercado sigue como antes…”).
Aquí, la resiliencia es flexibilidad mental . Es tener una mente autónoma que, en lugar de ver una amenaza, busca la posibilidad. La pregunta permanente de una mente resiliente no es “¿Por qué me pasa esto a mí?”, sino “¿Qué puedo hacer yo con esto?” .
No pierdan tiempo en vías muertas. Aceptan la nueva realidad y se preguntan cómo pueden usar esa tecnología a su favor, qué necesitan aprender y cómo pueden influir en su entorno con estas nuevas herramientas.
La Resiliencia frente al Fracaso (El Poder de Aprender)
El fracaso en un negocio es casi una certeza estadística. Pero el fracaso solo es el final si decide no aprender de él.
Hay una gran diferencia entre “fracasé” y “soy un fracaso”.
El emprendedor resiliente usa su pasado como un trampolín, no como un sofá. Entiende que un negocio que cierra no es una herida mortal, es un conjunto de datos invaluables. Es la fuente de aprendizaje más poderosa.
Esta capacidad de aprender de toda circunstancia, buena o mala, los mantiene eficientes, creativos y resolutivos. Son capaces de ver “las buenas noticias” incluso en la quiebra: qué falló en el modelo de negocio, qué aprendió del cliente, qué no volverán a repetir.
La Resiliencia en el Proceso (La Fortaleza Diaria)
Finalmente, está la resiliencia del día a día. El “burnout”, la fatiga de decisión, la soledad del líder.
Esta fortaleza se basa en dos creencias poderosas:
- Siempre pueden influir: Incluso en un mal día, se enfocan en lo que sí pueden controlar.
- Tienen un “por qué” claro: Sus sueños y metas están a la vista, y eso les da el combustible para seguir cuando la motivación se acaba.
Las personas resilientes no son superhumanos que no sienten; son personas con un profundo sentido de poder sobre sí mismas. Tienen un ego sano que les permite pedir ayuda, una autoestima que no depende del éxito de un solo proyecto y una conciencia clara de su propio valor.
La Resiliencia no es Opcional, es la EstrategIA
“Lo que no te mata, te fortalece”, decía Nietzsche. Y en el emprendimiento, esto es ley.
Dejemos pedirle al mercado que sea fácil o que la tecnología deje de avanzar. Dediquémonos a ser la clase de líderes que pueden navegar en la incertidumbre.
Tu pasado, tus fracasos y tus miedos no te definen. Solo define tu punto de partida. La resiliencia es la capacidad de sanar esas heridas y usarlas para construir algo más fuerte.
¿Tiendes más a la acción o a la queja? ¿Te sientes víctima o protagonista? Tu respuesta a esa pregunta define tu capacidad de ser resiliente.
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