En un mundo obsesionado con los resultados inmediatos y las respuestas absolutas, existe una disciplina milenaria que nos invita a hacer exactamente lo contrario: habitar la pregunta. La Cábala (o Kabbalah) no es un dogma religioso ni un sistema de predicción; es, en su esencia más pura, una tecnología para la transformación del alma.
Como bien explica el Dr. Mario Sabán, uno de los mayores exponentes contemporáneos de esta sabiduría, la Cábala es el arte de recibir (lekabel) la realidad para descodificarla. Para la mujer líder, entender este sistema no es solo un viaje espiritual, sino una herramienta de soberanía mental.
1. Jojmá: La sabiduría de ser aprendiz
En el árbol de la vida cabalístico, la sabiduría se denomina Jojmá. Pero no es la sabiduría del que “ya lo sabe todo”. Al contrario, Sabán destaca que el verdadero sabio es aquel que mantiene la capacidad de asombro de un recién nacido.
- La Fuerza del “¿Qué?”: La palabra Jojmá puede descomponerse en Koaj Ma, que significa “la fuerza del qué”. El sabio no es quien tiene todas las respuestas, sino quien tiene el coraje de hacer las preguntas correctas. En el liderazgo, esto significa abandonar la soberbia del experto para abrazar la humildad del aprendiz permanente. Quien cree que terminó de aprender, ha dejado de crecer.
2. El Mal como Instrumento de Diseño
Una de las tesis más disruptivas de la Cábala es su visión sobre la negatividad o el “mal”. Para los cabalistas, el mal no es una entidad opuesta a la luz, sino un instrumento de corrección.
- Profundidad sobre Literalidad: Mario Sabán menciona que los sabios son aquellos que conocen el mal profundamente (maamuquim), no para replicarlo, sino para entender cómo funciona la realidad. Aplicado a tu carrera: ese error financiero, esa traición societaria o ese proyecto fallido no son “mala suerte”; son la materia prima necesaria para construir una estructura más sólida. El sabio utiliza el dolor como un escalón, no como una tumba.
3. El Tiempo: El Activo más Sagrado
Para la Cábala, “matar el tiempo” es un concepto inexistente. Cada segundo es una chispa de luz divina que requiere ser revelada. El sabio entiende que la vida biológica es finita y, por lo tanto, cada minuto es una oportunidad de aprendizaje.
- El Retorno al Origen: El sabio sabe que la existencia es un camino de retorno al Ein Sof (lo infinito). Los honores, el poder externo y la acumulación material son distracciones de la “exterioridad”. La verdadera riqueza está en la sencillez de la existencia y en la capacidad de ver todo —cada mañana— como si fuera la primera vez.
Mañana, cuando te levantes, intenta aplicar este principio cabalístico: mira tu agenda, tu equipo y tu casa como si nunca los hubieras visto. En lugar de buscar soluciones rápidas, busca una pregunta nueva. La sabiduría no está en la meta, sino en la calidad del camino que estás recorriendo.
Te invitamos a ver la entrevista de Natalia Salinas, donde habla sobre esta disciplina milenaria
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