¡¡¡Qué declaración tan fuerte!!!
Para mí también lo era. Recuerdo cuando en terapia mi psicóloga me decía: “Karla, priorizas tu trabajo por encima de ti y de tu familia”.
Y es que, para una persona que creció escuchando frases como: “La ociosidad es la madre de todos los vicios”, “no hay tiempo que perder”, “el descanso es para los muertos” o “la terapia ocupacional es la mejor opción para dejar de pensar tonterías… ¡ocúpate!”, es difícil pensar distinto.
Si eres de la generación millennial, muy seguramente creciste viendo a mamá y papá trabajando arduamente para construir un patrimonio. Y no, no hay nada de malo en trabajar o en “ocuparse”; muchas veces esta es la vía que encontramos para que el progreso llegue a nuestros hogares. Pero, ¿qué pasa cuando nos ocupamos para no escucharnos?
Hace no mucho tiempo yo era esa persona: ocupada en todo y con todos, menos en mí ni en mi familia. Atendía las urgencias, necesidades o prioridades de otros en los ámbitos familiar, social y laboral, y yo… para cuando hubiera tiempo. Sin embargo, el tiempo llega de una u de otra manera, y muchas veces no llega solo; llega con un accidente laboral por el agotamiento, con una enfermedad que te obliga a parar o, incluso, mediante una crisis familiar o de pareja que nos obliga a detenernos y pensar: “¿Qué me ha traído hasta aquí, tan lejos de mí y de los míos?”.
Y cuando paras en seco —de golpe, de sopetón, como decimos en México— a veces es doloroso, pero también necesario. Es la vida diciendo: “Escúchate”.
Te juro que puedo entenderte perfecto si lo que estás pensando es: “Pero tengo tantos compromisos económicos, no puedo darme el lujo de perder clientes o mi trabajo porque tengo una familia que sacar adelante”; o si piensas que tú no sabes estar sin hacer nada, nada, ¡así como Cristian Castro! jajaja…
La autogobernanza no es impresionar a nadie con mil cosas por hacer; es aprender a establecer tus prioridades, siendo tú la número uno. Y cuando me refiero a ti, hablo de tener tiempo para ti: reservar intencionalmente un espacio para estar contigo, con tu cuerpo, mente y alma. Es hacerte consciente de que el “aquí y el ahora” no solo debes practicarlo en una reunión con tu cliente o tu jefe; tu momento presente también es con tus hijos y para disfrutar el momento. “Primero tú y el mundo después”, y eso incluye tu trabajo.
Hace unos días grababa un audio sobre el Liderazgo Personal, y es que esa gobernanza de la que hablo es gobernar nuestra mente, porque es la máquina que activa nuestra realidad, nuestros motivos y nuestra disciplina. John Maxwell dice que “El crecimiento es la única garantía de que mañana serás mejor”, y hay que crecer en nuestra vida espiritual y en nuestro desarrollo humano, pues esto impacta en nuestras decisiones y también en nuestro cuerpo.
Somos la primera tríada de nuestra vida:
🧠 Yo soy mente.
💁🏼♀️ Yo soy cuerpo.
✨ Yo soy alma.
Priorizarte a ti misma no solo traerá grandes beneficios a tu estima y autopercepción; también los traerá a nivel profesional y personal. Yo también estoy aprendiendo a priorizarme. Hoy, sobre todas las cosas que debo hacer en el día, empiezo por hacerme cargo de mí: tomo mi tiempo en la mañana para salir a caminar, para meditar y escuchar el evangelio diario. Platico con Dios, le cuento mis planes, lo que es importante para mí y me dejo sorprender por su infinita bondad; porque sí, en este ejercicio de “yo soy alma”, regresé al camino de mi fe, de la divinidad, de eso que siento aunque no lo vea…
Te invito a intentarlo un día a la vez, un “solo por hoy”.
Andrés fride
–No todos los momentos son para acelerar y no todos los frenos son para retroceder.
Te mando un abrazo,
Karla Yunnuen
Discover more from Revista Marka
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
